Archivo | diciembre 2016

Ya llegamos a Nueva Zelanda

Ya llegamos a Nueva Zelanda: Auckland, woofing en Snells Beach y vuelta a Auckland.

Después de una semana en Australia llegamos a Nueva Zelanda, aterrizamos en Auckland , en este país esperamos estar tres meses.La primera interacción con el país fue casa de Paul, un joven coachsurfing que nos acogió en su casa tres días, la verdad estuvimos de lujo allí.

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Después teníamos el primer trabajo por alojamiento ,encontrado después de haber enviado unas cincuenta solicitudes, el lugar se llamaba Snells Beach y era un granja que habíamos contactado hacia tiempo, allí vivían Andrew con su esposa Lizz junto con sus dos hijos, dos perros, dos gatos, cuarenta gallinas, quince ovejas y una cabra, a parte de los animales tenían un proyecto de producción de verduras y hortalizas para la venta en el que se habían iniciado hacía poco, esta pareja habían vivido en distintos lugares del mundo y tenían un gran historial a sus espaldas, como Indonesia, Holanda y Malasia.

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Nuestro alojamiento era una casa de madera construida por ellos, a cambio les ofrecíamos tres horas de trabajo al día, los primeros nos dedicamos a regar los huertos, controlar el invernadero, alimentar a los animales y cuidar de los perros y gatos en su casa ya que ellos se fueron de viaje tres días, los siguientes nos dedicamos a cortar troncos con moto sierra, algún árbol de la finca ,arrastrar ramas, amontonarlas y otros trabajos variados.

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Así desde las doce de cada día teníamos tiempo libre para visitar la zona, el primer dia cocimos la playa de Snells Beach, con zona de barbacoa, parque de juegos y una playa de agua cálida, aunque el tiempo no siempre acompañaba, pronto nos dimos cuenta del clima neozelandés, en un mismo día hay cuatro se dan las cuatro estaciones.

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Otro día aprovechamos para ver la reserva de Mahurangi, una península donde las vistas son fascinantes, allí conocimos un pescador que nos dio un paseo a toda velocidad en barca y nos regaló un red snapper que lo cocinamos para cenar, estas son las sorpresas del día que nunca planificas y que siempre quedan  en la memoria.

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Waipo caves: este es un lugar fascinante para ir con niños, lo encontramos de casualidad un día lluvioso que nos dirigíamos al norte dirección Whangarei , se trata de unas cuevas por una carretera que deja de estar asfaltada unos doce kilómetros, desde el coche hay un parking donde ha pocos metros de encuentra la cueva, un total de trescientos metros son transitables en su interior, la entrada es libre y cuando se apaga la luz de la linterna se pueden ver las infinitas luces de larvas que brillan en la oscuridad, para los peques fue una experiencia inolvidable, una vez fuera hay un circuito de unas dos horas llamado Waipo trek que transcurre por los bosques hasta llegar a un mirador.

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Tawharanui: es un parque regional situado al norte de Warkworth, en la península que recibe el mismo nombre,se pueden hacer diversas rutas a pie o en bicicleta, las playas son de arena blanca y contrastan con el color rojizo de los ríos que desembocan allí. Hay numerosos bosques de kauri en los rincones más sombríos.

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Goat  island: reserva marina donde con la ayuda de un buen neopreno se puede hacer snorkeling , ver cantidad de peces, diferentes plantas marinas y llegar a Goat Island, hay tener en cuenta los horarios de las mareas, ya que durante la marea baja hay muchas rocas a poca profundidad, tuvimos la suerte de conocer una pareja alemana que nos prestó su neopreno.

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Después de ocho días en la granja nos volvemos a Auckland, donde nos alojamos en casa de otro coachsurfing, en el barrio de Beachhaven.

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Fuimos a la famosa playa para surferos en Piha, donde tamíén hay numerosos senderos, nosotros hicimos el camino a la cascada de Kitekite.

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Shakespear Regional Park: situado a media hora de Auckland es una península protegida con diversas playas, cuando la marea es baja se pueden recoger almejas, hay una regulación que limita a cincuenta por persona y día, con los peques fue muy interesante recogerlas y por la noche hacer una paella con las almejas.

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GOLD COAST: Coachsurfing en familia.

GOLD COAST: Coachsurfing en familia, playa y paseos a caballo.

Desde el aeropuerto de Taipei  salimos rumbo a Nueva Zelanda haciendo varias etapas, con el fin de disminuir las horas de vuelo y  buscar la opción más económica, así que desde  nos dirigimos a Kuala Lumpur donde paramos un día, desde allí tomaríamos un vuelo a Gold Coast, Australia.

La famosa compañía Air Asia fue la elección elegida,  no hay comida, ni mantas, hace muchísimo frío y los asientos no reservados siempre están separados incluso viajando con niños, conviene valorar estos factores si se quiere volar con poco presupuesto, y decir que la compañía oferta asientos en zona quiet siempre lejos de donde van sentados niños.

A las 6 de la mañana aterrizamos en el diminuto aeropuerto de Cold Coast, costa central de Australia, allí íbamos a estar una semana antes de volar a Nueva Zelanda.

Era la primera vez que visitábamos el país con niños, sin ellos ya lo visitamos hace  ocho años, así que temas como los duros controles en las aduanas de este país ya los conocíamos, esperaramos más de una hora de cola para conseguir el sello de entrada no se apiadaron de registrar nuestras maletas sacando completamente todo con algún comentario un poco fuera de lugar.

La primera impresión de mi hija mayor, con cinco años al llegar fue un poco desconcertante, después de entender donde se situaba el país se esperaba gente con rasgos polinesios, un idioma propio y un ambiente mas isleño, pero la realidad complicada para explicarle a ella, se encontró con gente con rasgos europeos, que hablaban inglés y era lo mas parecido a donde vivimos que lo visto anteriormente.

Después de tomar el autobús número 30 con las indicaciones de nuestros anfitriones, nos parábamos en un centro comercial, la gente, los modos, la cultura todo era un contraste después de venir de Japón y Taiwán, a la vez era como volver a nuestro país, poder adquirir en las tiendas productos que tanto tiempo no habíamos  encontrado, la misma sensación de alegría por recuperar cosas que echábamos de menos con la  tristeza de un mundo tan materializado por el consumismo que no habíamos encontrado hasta ahora.

Después de siete horas esperando allí y  con unas cuantas llamadas sin noticias de nuestros anfitriones nos decidimos coger un taxi y llegar a la dirección que teníamos, era solo una calle sin numero así que el taxista se pensaba que era una broma, dos adultos, dos niños y unas cuantas maletas íbamos a un sitio que no conocíamos, pero si el nombre de nuestro anfitrión.

Cuando llegamos a la dirección teníamos algunas indicaciones de que teníamos que utilizar una escalera lateral y que podíamos aparcar en la calle, esto es lo que dijimos al taxista cuando llegamos, así, preguntando a un vecino nos comentó que no conocía nadie por ese nombre, así que la cara del taxista fue de chiste, justo en el momento que nos plantábamos en la calle con las maletas apareció una mujer desde un coche diciendo hello, entonces taxista y nosotros retomamos miradas como que existía algo…

Pues era Haley el contacto en Gold Coast, que al decir lo de la dirección os comentó que faltaba el número de la calle, y referente a las llamadas que el numero estaba equivocado, ante todo ellos nos ofrecían su casa así que esto fueron cosas secundarias en el tiempo.

Haley y Michael tenían un hijo de dos años llamado Antonio, Dhara disfrutó esos días con él, desde la casa conocimos la playa de Palm Beach , una especie de estuario  perfecto para el baño de los peques, numerosas rutas para andar,  surfear como infinidad de parques y barbacoas con cobertizos para hacer  picnic.

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Todos los sitios que conocimos llegamos andando así que, no pudimos abarcar mucho, conocimos el Currumbin wildlife santuary un lugar especial para los pequeños ya que se pueden ver cantidad de koalas, demonios de Tasmania, dar de comer a loros , tocar canguros, subir en un tren en miniatura, ver cocodrilos gigantes y gran cantidad de cosas.

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Tuvimos suerte con la vecina de Haley y Michel, Maleine que nos llevó a ver su caballo y nos dimos unas vueltas, para Dhara fue algo mágico.

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Esto fue un poco Gold Coast, tranquilidad, adentrarnos en la cultura occidental y vida en familia, cocina y ahora rumbo a Nueva Zelanda donde estaremos tres meses!

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Hualien: Coachsurfing en Zhixue y Taroko national park

Hualien: Coachsurfing en Zhixue y Taroko national park

Desde Kaohsiung tomamos un tren hacia la ciudad de Hualien, este tramo que transcurre en dirección sur, traviesa de oeste a este y sigue la poco urbanizada y salvaje costa Oeste de Taiwán con destino a Hualien, este trayecto dura unas cinco horas.

Decir que en Hualien fue donde más nos costó encontrar algún anfitrión a excepción de Kenting que dormimos en un ghesthouse, de los 20 mensajes enviados solo Paul, un estudiante de 21 años nos ofreció su casa para esos días, casa situada en Zhinxué, zona universitaria próxima a Hualien.

Nos sorprendió mucho como un estudiante de solo 21 años había recorrido media Europa haciendo coachsurfing, tenía un Inglés perfecto y su madurez era la más la de nuestra edad que la de un joven estudiantil, él nos ofreció, compartir su habitación mediante un colchón abatible y una esterilla en el suelo, fue una buena experiencia después de haber estado en una especie de hostel con más jóvenes, ahora seguíamos con este tipo de ambiente y compartiendo todo su espacio personal, la verdad los pequeños se adaptaron rápido, y es que, en más de dos meses que llevábamos viajando habíamos dormido en diferentes lugares y de tipo de artilugios para dormir: desde colchones de arroz, tatamis de bambú, camas, esterillas… y en casas, pisos, granjas, cabañas de madera, habitación de un hostel, pisos de estudiantes.

Todo esto era mucho más fácil sin niños, la verdad es que lo hicimos antes de tenerlos y no era tan importante, ahora con niños: el peso de las maletas, los trayectos, los viajes, los  transportes, los aviones, los cambios de casas y de familias, los idiomas, los interrogatorios en las aduanas , las maletas, los madrugones, las comidas, el depender siempre de transporte público, la nula rutina que tienen los peques, el estar constantemente buscado información, los celos entre hermanos, el tener previsto un plan B,y cualquier otro problema que surge al largo de cada día hacen que el viaje tenga en estas situaciones un valor muy diferente, un valor que llega al punto de dudar de cualquier acción…

Pero gracias a gente como Paul y toda la que conocimos en Taiwán hacen olvidar todo esto y seguir disfrutando a este nivel especial, el mostro un especial cariño por los niños y pese a su edad era capaz de hablar de política con nosotros, jugar a cartas con Dhara o hacer reír a Kiram.

Lástima de la cantidad de lluvia que cayó es esos días solo nos permitió conocer el famoso Parque Nacional de Taroko un día, en el que después de perder el tren para llegar a Hualien, y desde allí tomar uno de los autobuses que llegan a la entrada de Taroko, nos dispusimos a hacer autostop, y rápidamente una señora nos paró, cuando le comentamos que queríamos ir al parque que estaba a más de una hora, nos respondió que hoy el transporte era gratis así que disfrutamos de ese viaje en su compañía, ella profesora de música rápido rompió el hielo con canciones Taiwanesas en las que nos hacia seguir algún estribillo fácil, una vez animados también cantamos algunas en Catalán.

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Taroko es la joya de Taiwán y para nosotros fue lo más asombroso, se trata de un desfiladero donde hay excavada una carretera que atraviesa el parque, dentro de éste ay diversas rutas por abismales caminos, puentes colgantes, ríos que erosiona el terreno formando formas increíbles, templos, cascadas.. Sigue leyendo

Kenting y Kaohsiung: el extremo sur.

 

Kenting: Parque Nacional o fiesta habitual.

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Kenting es la población mas meridional de Taiwan, es el motor de turismo local y está enclavada dentro del parque nacional de Kenting, destacan las playas, el ajetreado mercado nocturno y los bares musicales, el turismo predominante es nacional y Chino, así que mayoritariamente los locales están escritos exclusivamente en este idioma.

En la calle principal , Kenting Road,se concentra toda la oferta turística: hoteles, bares, salas de fiesta, mercados de conveniencia, tiendas de alquiler..de día se podría decir que hay tranquilidad respecto cuando cae la noche, ya que, centenares de paradas camufladas en las trastiendas y en calles secundarias aparecen en la noche para ofrecer a la clientela toda clase de comida: ternera asada con fogón, cabeza de pato, fritos, sinkee tofu, dumplies, pizzas, cócteles, bebidas de té, vitrinas de pescados vivos, sepias rebozadas, pancakes, bocadillos coreanos, sopa de noodles…

Cuando las paradas ocupan la calle principal todo es un caos, cientos de autobuses repletos de colegiales invaden las calles en busca de cualquier tentempié para comer mientras se camina, la gente de alrededor aparece con sus motos invadiendo el paso de las personas, coches circulan a toda velocidad, autobuses.. todo en un mismo ambiente, es solo pensar que es otra cultura diferente y para ellos, este caos es normalidad, esta es la auténtica Kenting, playas repletas de día y la calle principal repleta de noche, común en las ciudades de Taiwan donde toda la actividad de concentra en la misma calle. la gente local acostumbra a hacer sus recados motorizados.

Nos sorprendió ver como la playa principal de este sitio llamada Big Bay se encuentra completamente abandonada, nunca hay nadie, esta repleta de restos de vegetación, y reina la calma, aquí no hay bares, ni hoteles, ni mercados nocturnos ni vehículos, pero es otra de la lógica de este país.

Para escapar un poco de la zona conviene tomar el autobús, hacer dedo o alquilar una moto y llegar a zonas remotas , pero aunque vale la pena visitarlas, Baisha bay 白沙灣海灘  son una continua  carga y descarga de turismo nacional procedente de viajes organizados, motos de  agua que esperan a la clientela para ser remolcados a toda velocidad y ruidosos quads conducidos por los tenderos que no paran de moverse en la arena, también destaca la South bay,樂活南灣遊憩區 con vistas a la central nuclear ubicada dentro del parque nacional y también repleta de motos de agua. Sigue leyendo