Hino: por los caminos de Shiga

HINO-NIHONGI

Después de tomar el tren hasta Omi-hachiman seguimos las indicaciones que teníamos grabadas en el móvil, de allí un autobús nos levaría a Hino, concretamente la penúltima parada, esta era una línea que unía los dos pueblos sin ninguna indicación en nuestro alfabeto, cuando llegamos a una parada imaginaria situada en la carretera nos esperaba Yoshi, quien nos había invitado personalmente a su casa después de haber visto un post nuestro en coachsurfing que le había llamado la atención.

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La verdad es que todos los anfitriones hasta el momento habían sido un auténtico lujo, la amabilidad, hostilidad, fácil convivencia, comodidad..eran un conjunto de factores en común que siempre se repetían.

 

 

Al día siguiente, sábado quedamos con un grupo de crianza natural en un encuentro en la montaña donde habían acomodado una zona de barbacoa y estaba en fase de construcción una casa de bambú en la que colaboramos con una pequeña aportación, aquí acudieron un montón de niños de todas las edades, hicimos un gran picnic y aprovechamos para intercambiar modelos de cultura, vida y educación.

 

La zona donde estábamos alojados era una zona rural donde las casas se situaban a lo largo de la calle principal, históricamente los Omi, comerciantes locales de la época construyeron el estilo de casas propio con unas características que se repetían en este tipo de casas:espacio y rincones para todas la utilidades, en ella había un pozo para abastecerse de agua, habitaciones para fermentar alimentos como el Natto, Miso, Sake y otros, toda un práctica aún utilizada en las zonas rurales de Japón, también la casa tenía despensas de comida, secaderos de verduras, toda una serie de facilidades para no disponer alimentos refrigerados.

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Estos días aprovechamos para ver templos de la zona, campos de arroz, pasear con bicis, conocer los lagos de la zona, conocer la gastronomía de la zona.
También pudimos aportar nuestra parte haciendo una paella al más estilo artesanal para 18 personas, disfrutando de la preparación, con la gran ayuda y amabilidad de los invitados, los ingredientes naturales, la cocción gracias a unas cocinas de leña, también hicimos alguna tortilla de patatas….nos sorprende la cantidad de carne que comemos en nuestra cultura, para ellos no forma parte de la comida diaria sino que es algo muy eventual.

La verdad que pudimos disfrutar de la gran cantidad de gente que conocimos como de las cosas en común que teníamos con ellos.

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